Érase una vez... del minimal al cabaret: 70’s-90’s

10 abril, 1996 - 26 abril, 1996
Lugar
Edificio Sabatini, Auditorio
Comisariado
Margarita de Aizpuru
Diamanda Galas. Double Barrel Prayer, 1992
Diamanda Galas. Double Barrel Prayer, 1992

La performance (especialmente la realizada por mujeres) se convierte en medio de expresión artística durante la década de los setenta, cuando se concibe como herramienta de movimientos como el body art, el conceptual y el minimal y lleva a una serie de artistas a trabajar sobre su propio cuerpo buscando no solo una transformación física, sino también una transformación social. Ya en los ochenta, una generación de artistas educadas en la llamada cultura popular -la televisión, el rock, el cine de serie B, etc.-, suprime no solo las barreras entre el arte y la vida, sino también entre el arte y los medios de comunicación. Los escenarios también cambian y los clubes nocturnos comienzan a acoger este tipo de prácticas artísticas dando lugar a la renovación del género cabaret. En la década de los noventa, las artistas que se expresan a través de la performance renegocian conceptos como el narcisismo, así como los espacios de presentación o los medios audiovisuales, ya que el videoperformance ha jugado un papel en la noción de presencia y en el énfasis puesto en el tema del cuerpo.

Del rigor purista y la economía de medios del arte conceptual, del minimal y del body art -la artista era el centro de una performance prácticamente exenta de escenario- pasan a la variedad multidisciplinar de las propuestas presentadas en los últimos años, con la incorporación de escenografías y nuevas tecnologías. Del espacio alternativo al underground de los clubes del East Village pasando por el museo y la calle; del minimal al cabaret; del tema del cuerpo y la sexualidad de la mujer a la exploración de estos mismos temas desde las nuevas perspectivas y desde ámbitos multiculturales donde se sigue explorando sobre el género, la raza y la identidad.