
Imágenes de concentración contra la Ley de Extranjería, abril de 1991, Madrid. Fotografía: Rose Maloka
Celebrada el 24 abr 2025
Este encuentro abre un espacio de debate y conversación en torno al alarmante aumento de la criminalización de las personas migrantes y la consecuente amenaza de sus derechos humanos.
En la actualidad asistimos a un cambio de mirada hacia el derecho a migrar, del que dan cuenta el endurecimiento de las fronteras que establece el reciente Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA), las deportaciones masivas que está implementando el gobierno de Estados Unidos o las narrativas xenófobas y las fake news que se multiplican en las redes sociales; un cambio que en gran medida conlleva procesos de deshumanización de las personas migrantes. Se configura así una actualización del miedo social al «otro», al extranjero, que reproduce estructuras coloniales y racistas en diversos ámbitos y escalas.
En España se cumplen 40 años de la promulgación de la primera Ley de Extranjería, Ley Orgánica 7/1985, de 1 de julio, sobre derechos y libertades de los extranjeros, que ha sido modificada en varias ocasiones, derogada y sustituida por la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. En mayo de 2025 entra en vigor una nueva reforma, considerada como insuficiente por las organizaciones sociales porque, si bien presenta algunas mejoras, continúan las trabas para producir un cambio estructural que garantice la igualdad de derechos de las personas migrantes. Como respuesta, persiste un activo movimiento de demandas sociales a través de campañas como la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) impulsada por el movimiento Regularización YA o #PadrónPorDerecho.
La asamblea de Museo Situado convoca a público y participantes a conversar colectivamente sobre la urgencia de visibilizar estas problemáticas y violencias a las que se enfrentan las personas que ejercen su derecho a migrar.
Organizan
Programa
Participantes
Abdellatif Khatir es activista antirracista. Nació en Sudán hace 25 años y es miembro de la Asociación ELIN. Trabaja en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y actualmente estudia Gestión administrativa.
Ana Bibang es madrileña, afrodescendiente y afrofeminista, consultora especializada en extranjería, asuntos migratorios y movilidad internacional. Además, es parte de Espacio Afro. Es columnista y colabora con diversos medios de comunicación como la revista CTXT, el programa Las Tardes de Radio Nacional (RTVE) y Pikara Magazine.
Marlene Nava Ramos es académica, investigadora y activista en temas de inmigración. Es profesora del departamento de Estudios Chicanos y Latinoamericanos en la Universidad Estatal de California y se dedica a estudiar la economía política de la detención migratoria y la evolución de las cárceles. Su investigación sobre la abolici ón y justicia migratoria se ha publicado en numerosos medios de comunicación.
Movimiento Cosecha es un movimiento no-violento que lucha por la protección, la dignidad y el respeto de once millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Es una red de líderes inmigrantes, familias y trabajadores que organiza y moviliza campañas locales y nacionales.
Pepa Torres es educadora social, filóloga, teóloga y vecina del barrio de Lavapiés. Es activista en diversos colectivos de luchas migrantes y feministas como Red Interlavapiés, Territorio Doméstico y Senda de cuidados. Es también integrante de la asamblea de Museo Situado.
Tatiana Retamozo Quintana es abogada y activista por los derechos de las mujeres migrantes. Es integrante de la Asociación de Mujeres Latinoamericanas Amalgama y fundadora de la RED de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, de la que fue su presidenta (2018-2021).






Más actividades

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.











