
Celebrada el 01 dic 2017
Coincidiendo con el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, el Museo Reina Sofía presenta The Touching Community, una pieza del coreógrafo Aimar Pérez Galí que aborda la relación entre la danza y el sida/VIH.
A finales de 2015, Aimar Pérez Galí inicia una investigación sobre el impacto que tuvo la epidemia del sida en la comunidad de la danza durante las décadas de los años ochenta y noventa del pasado siglo en el contexto español y latinoamericano. A este respecto, él mismo apunta: “Un mes antes de que yo naciera, en septiembre de 1982, el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de los Estados Unidos utilizó por primera vez el término SIDA para evitar el uso de GRID (Gay Related Immune Deficiency) al conocerse que el virus no era exclusivo de la comunidad gay. Mientras yo aprendía mis límites como individuo a través del contacto con mis padres, muchas personas que tenían mi edad actual morían por esta epidemia. El miedo crecía, aún no estaba claro como se transmitía, y tocarse producía desconfianza, convirtiéndose en una actividad de riesgo. En los estudios de danza empezaban a surgir tensiones entre los bailarines que, sudados, tenían que tocarse para practicar las coreografías.”
La pieza versa, por tanto, sobre la memoria; sobre bailarines que dejaron de bailar demasiado pronto; sobre una comunidad de artistas que se hizo fuerte en un momento de gran debilidad; y sobre el tacto y el contacto como herramientas de supervivencia. Para ello se apropia del contact improvisation, una técnica de danza que parte del contacto físico entre dos cuerpos para generar coreografías basadas en la improvisación.
Concebida por el bailarín y coreógrafo Steve Paxton en 1972 en Estados Unidos, el contact improvisation se expandió internacionalmente como una nueva práctica de la denominada danza posmoderna (democrática, fundamentada en la confianza en el otro y en el hecho de compartir el peso y la gravedad del cuerpo), a la vez que el virus del VIH se propagaba generando un efecto contrario: marginalizando y apartando al sujeto afectado del contacto con otros. De este modo, el énfasis que esta técnica pone en el hecho de tocarse contrastaba con las políticas de inmunidad a las que dio lugar el VIH.
The Touching Community es un trabajo íntimo y afectivo que aborda este contraste entre la necesidad del contacto y el deseo de inmunidad para producir una acción que invite al espectador a ser “tocado” a un nivel sensible. En este sentido, su título alude a la doble posibilidad del tacto en una comunidad de cuerpos: la de tocar a otros y ser a la vez tocado. La pieza incorpora cartas que, como parte de su investigación, Pérez Galí escribió a bailarines ya fallecidos, reuniendo reflexiones y recuerdos presentes en conversaciones con quienes fueron testigos de lo que sucedía en aquellos años.
The Touching Community ha sido nominada en la categoría de proyecto artístico a los Premios de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA) 2016.
Comisariado
Isabel de Naverán
En el marco de
Día Internacional de la Lucha contra el Sida
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Aimar Pérez Galí (Barcelona, 1982) desarrolla su práctica artística en el campo de la danza y las artes en vivo como bailarín, coreógrafo, investigador, pedagogo y escritor. Entiende el cuerpo como lugar de referencia y la danza como una herramienta de transformación crítica. Estudió danza contemporánea en la Escuela Superior de Artes de Ámsterdam (Holanda) y ha cursado el Máster en teoría crítica y estudios museológicos en el Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Es co-fundador y director de Espacio Práctico desde 2010. Forma parte del equipo docente del Departamento de Coreografía e Interpretación del Conservatorio Superior de Danza del Institut del Teatre de Barcelona desde 2014 y coordina colectivamente el grupo de lectura “¡Encarna!” en el MACBA desde 2017.
Su trabajo investiga las relaciones entre la danza, la pedagogía, la historia y el desarrollo de nuevas metodologías para la práctica escénica. Entre sus últimos trabajos destacan _è p i c a_, The Touching Community o Sudando el discurso: una crítica encuerpada cuya publicación homónima ha recibido el Premio Arts Libris 2016.
Colabora con creadores como Nicole Beutler, Andrea Boziç, Dora García, Nora Heilmann, Cuqui Jerez, Xavier Le Roy, Silvia Sant Funk y David Zambrano, entre otros.
Ha sido jurado del Premio de Artes Visuales Miquel Casablancas 2013 y del Premio Ciutat de Barcelona / Danza (2015), y desde el 2016 forma parte del Consejo de Cultura de Barcelona como persona de reconocida válida.
Ficha artística
Idea, dirección y textos: Aimar Pérez Galí
Danza: Jesús Bravo, Jaime Conde-Salazar, Óscar Dasí, Dani Méndez y Aimar Pérez Galí
Dramaturgia: Jaime Conde-Salazar y Aimar Pérez Galí
Apoyo en la investigación: Aimar Arriola
Luces: Cube.bz
Banda sonora: Tirso Orive
Ilustración y fotografía: Jordi Surribas
Producción: ANTES / Aimar Pérez Galí
Con el apoyo de: Becas de investigación de la Generalitat de Catalunya; Graner - Centre de Creació del Cos i el Moviment (Barcelona); Programa de Ayudas IBERESCENA; CaixaForum Barcelona; Tabakalera (San Sebastián); L'animal a l'esquena (Celrà, Girona); PAR – Programa Artistas en Residencia (Montevideo); Centro Cultural de España en Montevideo; CEPRODAC (Ciudad de México); Museo del Chopo (Ciudad de México); Espacio Práctico (Barcelona).
Más actividades

Jonathan Glazer. Sexy Beast
Viernes 17 de julio, 2026
Gal Dove (Ray Winstone), un especialista en trabajos para la mafia británica, vive felizmente retirado con su mujer en el sur de España, en una casa idílica con una flamante piscina. La paz se rompe con la llegada de Don Logan (Ben Kingsley), un antiguo matón y compañero de fatigas que quiere convencerlo para dar un último golpe.
Si una piscina puede ser el centro del suspense, Sexy Beast es su quintaesencia. El reflejo del agua azul en el idílico retiro de Gal simboliza el paraíso artificial que puede romperse en cualquier momento. Este primer largometraje del director británico Jonathan Glazer (autor también de La zona de interés, 2023 comienza con uno de los inicios más impactantes en una piscina. El símbolo de un peligro inminente está por llegar a ese aparente remanso de paz de paredes de cal blanca. Una visión perfecta de la belleza recreada —piscinas de lujo en la costa andaluza— que, en la profundidad de sus aguas límpidas, esconden un miedo perturbador a volver a una vida pasada.
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François Ozon. La piscina
Sábado 18 de julio, 2026
Sarah Morton (Charlotte Rampling), una frustrada escritora inglesa en pleno bloqueo creativo, es invitada por su editor a pasar unos días en su casa de verano en el sur de Francia. Allí conoce a Julie (Ludivine Sagnier), la hija desinhibida de este. La hipersexualidad de la joven choca con el carácter frío de Sarah. Esa hostilidad inicial se convierte en fascinación por la vida íntima de la joven, la cual sirve a la escritora como inspiración para su nueva novela, arrastrando la historia a un juego ambiguo entre la verdad y la imaginación.
Estar en crisis es querer ser otra persona. Sarah desea absorber la vitalidad de su joven anfitriona, y ese proceso de metamorfosis tiene en la piscina su detonante. La piscina es el personaje central de todo el filme, donde Julie exhibe su cuerpo desnudo y sus actos amatorios, perturbando totalmente a Sarah. En la piscina, a través de sus aguas, la escritora bebe de la pasión alocada de Julie. El recinto acuático actúa como catarsis: el lugar donde el inconsciente de la escritora aflora, permitiéndole desbloquear su creatividad y liberar sus fantasías. Al mismo tiempo, el agua distorsiona la imagen, confundiendo la ficción con la realidad; al fin y al cabo, el medio necesario para sacar a flote el arte.
![Jean Vigo, Taris, ou la natation [Taris, rey del agua], 1931, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-7.jpg.webp)
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Viernes 24 de julio, 2026
El cuerpo en el agua como objeto de la ideología, ese es uno de los grandes temas de la década de 1930 y de esta sesión, en la que nazismo y anarquismo se dirimen en sendas piscinas. Dos grandes películas de ideologías contrapuestas que han pasado a la historia como ejemplos del poder del cine para representar una visión del mundo. En Olimpiada, parte 2. El festival de la belleza, Leni Riefenstahl filma los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, organizados durante el Tercer Reich. La cámara sale del estadio de atletismo para mostrar el repertorio de los deportes modernos —esgrima, polo, ciclismo, pentatlón— hasta culminar en la piscina olímpica con Adolf Hitler como anfitrión, donde los cuerpos bellos, disciplinados y clásicos de los nadadores nos recuerdan, como escribiera Susan Sontag, la fascinación visual propia del fascismo. Por su parte, Jean Vigo, hijo del anarquismo español, filma al campeón olímpico francés Jean Taris en un ejercicio lúdico y humorístico donde la piscina se convierte en un campo de juego sin reglas en el que se suceden los elementos vanguardistas del cine de la década de 1930, como ralentizaciones, sobreimpresiones o el montaje dinámico. Dos películas vanguardistas, dos películas en las antípodas, que muestran que, durante un tiempo, la piscina no fue un objeto de placer y deseo, sino un espacio en liza desde el que demostrar el poder de las grandes ideologías del siglo XX.
![Lloyd Bacon, Footlight Parade [Desfile de candilejas], 1933, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_portrait/public/Actividades/ciclocine-piscinas-8_0.jpg.webp)
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Sábado 25 de julio, 2026
La piscina y los cuerpos acuáticos danzantes como un lugar de ensoñación y fascinación al servicio del primer Hollywood y de la temprana industria del entretenimiento. Un musical previo al moralista código Hays en el que un visionario Busby Berkeley dirige las coreografías más fastuosas y multitudinarias de la historia del cine. La principal es By a Waterfall [Cerca de la cascada], con una piscina y cientos de bañistas como protagonistas absolutos. El propio Salvador Dalí, tras observar el número, consideraría a Busby Berkeley como un igual en su delirio paranoico y como una gran influencia en sus instalaciones, como la realizada por el artista en la Exposición Universal de Nueva York en 1939.
La historia sigue a un ingenioso productor teatral que concibe grandes números musicales para ser representados en los cines antes de cada proyección, y así salvar los espectáculos en directo frente a las primeras películas habladas. Para ello, se embarca en una carrera para mostrar al mundo los tres espectáculos musicales más fastuosos jamás imaginados. Junto con Honeymoon Hotel o Shanghai Lil, destaca By a Waterfall, considerada la coreografía fílmica más imponente centrada en las posibilidades plásticas de la piscina. Cientos de nadadoras transforman sus cuerpos en monumentales y abstractas figuras geométricas en un crescendo de asombro y estupefacción que construye la piscina en la arquitectura esencial para un Hollywood concebido como la nueva fábrica de sueños.
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
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Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.
