Pedagogías del mañana

Celebrada el 06 jun 2023
Escuela de la escucha —el programa de formación para docentes del Museo— propone este proyecto experimental diseñado en colaboración con la cooperativa Garúa, un formato híbrido que incorpora un proceso de acompañamiento e intervención en las aulas de los centros participantes, sumando a las sesiones de formación para docentes los procesos característicos de proyectos de arte y escuela que llevan a cabo artistas y colectivos en un aula.
La propuesta reivindica la escuela como espacio esencial para atender, pensar y actuar ante la crisis ecosocial, abriendo una conversación a partir de las siguientes preguntas: ¿cuáles son las claves para incorporar el enfoque ecosocial en el marco de la ley educativa LOMLOE? ¿Qué puede aportar el paradigma de la sostenibilidad de la vida al proceso de repensar la educación? ¿Por qué necesitamos nuevas narrativas e imaginar escenarios de futuro esperanzadores? ¿Qué papel puede tener el arte a la hora de comunicar la crisis ecosocial? ¿Cómo pueden los lenguajes artísticos ayudarnos a combinar realismo ecológico y creatividad colectiva?
Entendiendo la práctica docente como ejercicio de investigación y la educación como clave para socializar nuevos conocimientos, impulsar acciones transformadoras e imaginar futuros alternativos, este proyecto deslocaliza el Museo y establece una conexión con tres centros educativos de contextos muy diferentes: el CEIP Cuevas del Castillo en Vargas, una localidad del municipio de Puente Viesgo (Cantabria); el CEIP Virgen de los Ríos en Caldearenas, localidad que pertenece a la comarca Alto Gállego (Huesca); y el IES Menéndez Pelayo en Getafe (Madrid).
Durante este encuentro, que acoge a los grupos de alumn+s y profesor+s involucrados en el proyecto, se comparten experiencias y aprendizajes y se presentan los proyectos artísticos desarrollados durante el último trimestre junto con los profesionales que los han acompañado: Miguel Brieva, Seila Fernández Arconada, José Luis Fernández Casadevante “Kois”, Yayo Herrero, Celia Hoyos y Helena Pariente.

Participantes
Miguel Brieva es dibujante, escritor y músico. Ha colaborado como ilustrador y humorista gráfico en medios como El País, La Vanguardia, El Jueves, Rolling Stone, Cinemanía, Ajoblanco, Interviú, El Salto o Mondo Brutto. Es autor de numerosos libros, varios de ellos publicados por Reservoir Books, como Dinero (2008), El otro mundo (2009), Memorias de la Tierra (2012), Lo que me está pasando (2015), La gran aventura humana (2017) y Manuela y los Cakirukos (2022). También es miembro del consejo editorial de Libros en Acción, la editorial de Ecologistas en Acción. Forma parte del grupo musical Las Buenas Noches.
Seila Fernández Arconada es artista e investigadora multidisciplinar cuya práctica parte de incertidumbres ecosociales contemporáneas que son producto de tensiones ocasionadas por relaciones extractivas con la naturaleza. Ha dirigido numerosos proyectos y participado en colaboraciones internacionales —además de exposiciones, talleres e intervenciones— entre los que destacan Unconscious Power: The Act Of Collective Creativity (2014, China), The Land of the Summer People (2014-actual, Reino Unido), Disonancia Sugerida, experimento artístico en el espacio intermedio (2019, Colombia) y Estudio Flotante, cuando el río suena a Amazonas (2020, Perú). Actualmente dirige el proyecto Post Truth? Countering Disinformation Narratives en Ucrania, Alemania, Polonia y Francia.
Jose Luis Fernández Casadevante “Kois” es sociólogo, experto internacional en soberanía alimentaria por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y miembro de la cooperativa Garúa. También es activista vecinal en la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ha coescrito libros como Raíces en el asfalto. Pasado, presente y futuro de la agricultura urbana (Ecologistas en Acción, 2015) o Ciudades en movimiento. Avances y contradicciones de las políticas municipalistas ante las transiciones ecosociales (Fundación Hogar del Empleado, 2018) y colabora con diversos medios de comunicación.
Yayo Herrero es investigadora, consultora, profesora y escritora en los ámbitos de la ecología política, los ecofeminismos y la educación para la sostenibilidad de la vida. Es antropóloga social, educadora social e ingeniera agrícola. Es socia-trabajadora de la cooperativa Garúa y compagina desde hace décadas su actividad profesional con la participación en el movimiento ecologista. Sus últimas publicaciones son Ausencias y extravíos (Ediciones Contextatarias y Libros en Acción, 2021), Educar para la sostenibilidad de la vida. Una mirada ecofeminista a la educación (Octaedro, 2022) y Toma de tierra (Caniche, 2023).
Celia Hoyos es Mente Absurder, artista multidisciplinar afincada en lo rural. Estudió Arte en la Universidad Complutense de Madrid y en HAWK, ubicada en Hildesheim, Alemania, donde comenzó haciendo murales, exposiciones y talleres en distintas ciudades. Muralista, música, ilustradora, pintora, tejedora y dibujante, actualmente está a cargo del taller de serigrafía Katakraken en Sieso de Jaca, Huesca. Forma parte del grupo de pintura mural Brochka! (Madrid), la compañía de teatro La Delirio, los proyectos musicales Tajubo y Las Guindillas y el proyecto de rehabilitación comunitario en Sieso de Jaca.
Helena Pariente es investigadora. Estudió Sociología y un máster en Estudios Feministas en la Universidad del País Vasco. Forma parte de la cooperativa Garúa y de diversos proyectos de colectivismo y sostenibilidad en el medio rural.
Más actividades

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
