
Celebrada el 15 jun 2019
1969 es el nombre de esta serie de sesiones con dj’s, concebidas tanto para la escucha como para el baile, con las que el Museo Reina Sofía conmemora los cincuenta años de salsa, una música mestiza con raíces africanas que no es mambo, ni chachachá, ni guaracha, ni guaguancó, ni pachanga, ni plena, ni bomba, ni tampoco son montuno, pero que es todas esas músicas caribeñas a la vez: un cúmulo de estilos aglutinados por la segunda generación de músicos latinos residentes en Estados Unidos en las décadas de 1960 y 1970. Su desarrollo e instrumentación fue sin embargo fruto de muchos años y varios países, además, por supuesto, de las aportaciones de músicos como Eddie Palmieri, Celia Cruz, Arsenio Rodríguez o Tito Puente.
A finales de los sesenta, los géneros musicales cubanos como el chachachá o el mambo fueron dando paso al boogaloo, la pachanga, el jala jala y el shing-a-ling. En 1969 este conglomerado musical inunda el barrio neoyorquino de East Harlem, renombrado por sus habitantes como “El Barrio”. Cabe destacar su situación, tan solo a ocho kilómetros en línea recta de la calle 19, donde Tony Schwartz había realizado su audio-documental sobre los migrantes puertorriqueños en 1955, y a unos quince del Lower Manhattan, lugar donde floreció a partir de 1961 lo que los historiadores del arte neoyorquinos llamarían las segundas vanguardias o artes expandidas que, además de llenar páginas y galerías, definió el papel del arte en la ocupación del suelo, dando pie al modelo más conocido de gentrificación urbana. En esa misma ciudad, en esa misma década, la salsa se convirtió en la sustancia de cohesión de movimientos artísticos y sociales como el de los puertorriqueños Young Lords Party.
La experimentación sonora, al igual que en el vecino Lower Manhattan, pasó por la transdisciplinariedad y mezcla de influencias traídas de ultramar, en este caso desde el Caribe. Es especialmente interesante el proceso de combinación de patrones rítmicos procedentes de distintas tradiciones centroamericanas cuya clave musical tiene su origen en los ritmos afrocaribeños. Este patrón, de 3/2 en lugar de 4/4, se encuentra en el mambo o la guaracha, y también en algunas tradiciones africanas, pero está ausente en toda la tradición europea. Así pues, el desarrollo de la composición polirrítmica es uno de los elementos más importantes en esta música que logra consolidar y encriptar diferentes testimonios migratorios y de mestizaje.
Las sesiones de 1969, como celebración conmemorativa de aquel espíritu, ofrecerán una selección de todos los estilos que conformaron lo que hoy entendemos por salsa, en su momento un nombre elegido aleatoriamente que sirvió como herramienta de posicionamiento identitario y comercial.
Con el apoyo técnico de
Laboratorio de Informática y Electrónica Musical-LIEM, Centro de Tecnología del Espectáculo-CTE, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música-INAEM
Comisariado
José Luis Espejo
Organiza
Museo Reina Sofía
Con el patrocinio de

Participantes
La Parcería, de la que proceden los dj’s protagonistas del evento, es una asociación cultural fundada en 2010 como plataforma para el libre tránsito de propuestas, discursos, ideas, saberes y haceres artísticos con impacto social. La Parcería creó Salsódromo Madrid, un proyecto de investigación, difusión y preservación de las manifestaciones populares y culturales afrocaribeñas por medio de la escucha y el baile, surgido en el verano de 2012 como medio de cohesión social ante la falta de un plan de integración y acogida a las comunidades latinas migrantes en España. Salsódromo nació en el Campo de la Cebada, donde la salsa ayudó a recuperar una parte del espacio del barrio y, junto con ella, la identidad de varias comunidades migrantes. Hoy permanece vivo en los martes de Salsa en el Café Berlín.
Más actividades
![Jean Vigo, Taris, ou la natation [Taris, rey del agua], 1931, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-7.jpg.webp)
Leni Riefenstahl. Olimpiada, parte 2. El festival de la belleza y Jean Vigo. Taris, rey del agua
Viernes 24 de julio, 2026
El cuerpo en el agua como objeto de la ideología, ese es uno de los grandes temas de la década de 1930 y de esta sesión, en la que nazismo y anarquismo se dirimen en sendas piscinas. Dos grandes películas de ideologías contrapuestas que han pasado a la historia como ejemplos del poder del cine para representar una visión del mundo. En Olimpiada, parte 2. El festival de la belleza, Leni Riefenstahl filma los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, organizados durante el Tercer Reich. La cámara sale del estadio de atletismo para mostrar el repertorio de los deportes modernos —esgrima, polo, ciclismo, pentatlón— hasta culminar en la piscina olímpica con Adolf Hitler como anfitrión, donde los cuerpos bellos, disciplinados y clásicos de los nadadores nos recuerdan, como escribiera Susan Sontag, la fascinación visual propia del fascismo. Por su parte, Jean Vigo, hijo del anarquismo español, filma al campeón olímpico francés Jean Taris en un ejercicio lúdico y humorístico donde la piscina se convierte en un campo de juego sin reglas en el que se suceden los elementos vanguardistas del cine de la década de 1930, como ralentizaciones, sobreimpresiones o el montaje dinámico. Dos películas vanguardistas, dos películas en las antípodas, que muestran que, durante un tiempo, la piscina no fue un objeto de placer y deseo, sino un espacio en liza desde el que demostrar el poder de las grandes ideologías del siglo XX.
![Lloyd Bacon, Footlight Parade [Desfile de candilejas], 1933, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_portrait/public/Actividades/ciclocine-piscinas-8_0.jpg.webp)
Lloyd Bacon. Desfile de candilejas
Sábado 25 de julio, 2026
La piscina y los cuerpos acuáticos danzantes como un lugar de ensoñación y fascinación al servicio del primer Hollywood y de la temprana industria del entretenimiento. Un musical previo al moralista código Hays en el que un visionario Busby Berkeley dirige las coreografías más fastuosas y multitudinarias de la historia del cine. La principal es By a Waterfall [Cerca de la cascada], con una piscina y cientos de bañistas como protagonistas absolutos. El propio Salvador Dalí, tras observar el número, consideraría a Busby Berkeley como un igual en su delirio paranoico y como una gran influencia en sus instalaciones, como la realizada por el artista en la Exposición Universal de Nueva York en 1939.
La historia sigue a un ingenioso productor teatral que concibe grandes números musicales para ser representados en los cines antes de cada proyección, y así salvar los espectáculos en directo frente a las primeras películas habladas. Para ello, se embarca en una carrera para mostrar al mundo los tres espectáculos musicales más fastuosos jamás imaginados. Junto con Honeymoon Hotel o Shanghai Lil, destaca By a Waterfall, considerada la coreografía fílmica más imponente centrada en las posibilidades plásticas de la piscina. Cientos de nadadoras transforman sus cuerpos en monumentales y abstractas figuras geométricas en un crescendo de asombro y estupefacción que construye la piscina en la arquitectura esencial para un Hollywood concebido como la nueva fábrica de sueños.
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.


![Bette Gordon, Variety [La celda de cristal], película, 1983](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/snippet_cine-verano-2024_0.jpg.webp)

![Miguel Brieva, ilustración de la novela infantil Manuela y los Cakirukos (Reservoir Books, 2022) [izquierda] y Cibeles no conduzcas, 2023 [derecha]. Cortesía del artista](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ecologias_del_deseo_utopico.jpg.webp)
![Ángel Alonso, Charbon [Carbón], 1964. Museo Reina Sofía](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/perspectivas_ecoambientales.jpg.webp)