Instituciones deshabladas: tres ensayos. Ensayo 1
Seminario con Olivier Marboeuf

Olivier Marboeuf, Le Musée du souffle. Peupler la solitude des objets, inventer un lieu qui parle, 2022
Cortesía del artista
El seminario de estudio Instituciones deshabladas: tres ensayos se celebra en el contexto de la residencia anual de investigación llevada a cabo por Olivier Marboeuf bajo el nombre de El amotinado y la bruja: ensayos en torno a la mediación cultural e institucional. El seminario consta de un total de seis sesiones, distribuidas en tres ensayos a lo largo de un año. Estas sesiones complementan, nutren y dialogan con el resto de las actividades que conforman Constelación de Estudios 2026–2027.
El seminario se plantea como un espacio de intercambio, discusión colectiva y «bricolaje» en torno a la imaginación y el quehacer institucionales. La propuesta consiste en utilizar la experiencia y el aprendizaje surgidos de la mediación como un punto de partida desde el que proyectar, desviar, especular y alucinar otros modelos y materialidades de la institucionalidad cultural. Desde esa posición, se ensayan visiones alternativas del lugar, la organización del trabajo, la producción, la práctica artística y la circulación del conocimiento, formas capaces de redistribuir la agencia interpretativa e institucional.
Si se entiende la mediación como una práctica embrujada, capaz de producir interpretaciones y relatos negociados, en los que se ponen en juego las condiciones de presencia, interrupción, reconocimiento, representación y autonomía a través de historias y visiones entretejidas, es preciso asumirla también como una práctica de invención institucional. Se trata de una práctica que configura quién puede aparecer, hablar, interpretar y narrar; qué historias llegan a hacerse legibles; y qué formas de opacidad, rechazo, disonancia y relación pueden perdurar. Esta comprensión se nutre de las tradiciones de narración oral, especialmente de las caribeñas, entendidas como prácticas colectivas de transmisión y transformación. En ellas, historias dispersas, presencias espectrales y experiencias interrumpidas vuelven a reunirse de manera situada. Cada relato es una repetición con diferencia, una reprise située: el pasado se reactiva, se transforma a través de las condiciones del presente y regresa a la interpretación colectiva.
La repetición, la reprise y el ensayo emergen aquí como un hilo metodológico central. Cada repetición hace visibles las condiciones materiales, históricas y políticas que permiten la irrupción de una forma; también las fuerzas que la interrumpen, la reinterpretan y la desplazan, así como las transformaciones necesarias para su retorno. Así el ensayo se aborda como un modo de producción de conocimiento a través de la repetición situada. La atención se dirige a las coreografías políticas que organizan estas formas de circulación, negociación y reaparición, y en las posibles configuraciones de una institución convertida en el escenario donde las historias vuelven a contarse y disputarse.
Otros métodos y dispositivos que articulan esta investigación son la comunidad interpretativa, el archivo y la alucinación colectiva. Las comunidades de interpretación se entienden como formaciones colectivas que cristalizan en torno a historias, objetos, archivos y problemas. Se trata de grupos comprometidos con su interpretación, transmisión y consecuencias, a través del desacuerdo, la comprensión parcial y la coexistencia de posiciones irreductibles. La interpretación se convierte así en una práctica colectiva de composición, sostenida por la duración, la responsabilidad y el retorno. Por su parte, el archivo se aborda como una práctica viva. En él, historias menores, diaspóricas e interrumpidas persisten en voces, gestos, rumores, silencios, objetos, paisajes y canciones. Estas historias se activan en el propio acto de narrar, cuando huellas dispersas entran en contacto en el presente. Asimismo, la alucinación colectiva se propone como otro método para la imaginación institucional. La alucinación se entiende como una alteración colectiva de las condiciones de la percepción que surge de historias, deudas, cuerpos y conflictos específicos, y produce otras maneras de percibir aquello en lo que una institución puede llegar a convertirse.
Además, el seminario explora la noción de déparler —o deshablar— formulada por Marboeuf en relación con el cine y ampliada aquí hacia la práctica institucional y la investigación. Déparler consiste en deshacer la autoridad de la palabra instituida, desorganizar los códigos dominantes de legibilidad y permitir que las voces se desvíen de las identidades y posiciones que les han sido asignadas. Una institución déparlante interrumpe así la confianza en su propio lenguaje y abre espacio al ruido, la vacilación, el multilingüismo, la opacidad, la contradicción y los saberes encarnados, dando cabida a modos de enunciación plurales y capaces de desplazarse de sí mismos. Este movimiento se vincula, a su vez, con la cacofonía, entendida como un modo de composición en el que las voces conservan sus diferencias, tensiones y posiciones desiguales. La pluralidad se sostiene sin disolver el conflicto y el desacuerdo pasa a formar parte de la propia forma institucional. Desde esta perspectiva, se incorporan otros ritmos de facilitación, gobernanza y duración y se abre un espacio para narrativas que permanecen adyacentes sin llegar a volverse intercambiables.
Al reunir experiencias procedentes de distintos territorios, este seminario aspira a imaginar formas institucionales no extractivas que promuevan la autonomía. Al mismo tiempo, explora cómo estas formas pueden traducirse e interpretarse en diferentes contextos y economías culturales. Instituir significa aquí componer una situación, sostener una relación, activar una historia latente, acoger una interrupción y producir las condiciones para que algo pueda volver a contarse. Un espacio de arte puede, por tanto, emerger con o sin muros: como una reunión temporal, una comunidad de interpretación, un archivo vivo, una infraestructura móvil, una vigilia, un souffle, un ensayo o una circulación de historias, herramientas y responsabilidades.
En el marco de
Organiza
Museo Reina Sofía
Más actividades

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.