
Celebrada el 10 dic 2020
El cierre de las escuelas en marzo de 2020, como consecuencia de la Covid-19, puso en evidencia lo que muchos docentes ya sabían: la escuela solo funciona si permanece abierta. La ilusión de que los procesos formativos permanentes pudieran impartirse de forma no presencial, al menos en las etapas más tempranas, se hacía añicos no solo por la brecha digital, sino también por las carencias de los entornos en línea, incapaces de recrear la riqueza de los distintos tipos de interacciones que favorece la educación presencial.
Meses más tarde, niñ+s, jóvenes y maestr+s han vuelto a las aulas y lo han hecho bajo un clima de incertidumbre, con la amenaza de nuevos cierres, parciales o totales, como espada de Damocles. El regreso a las clases ha sido con mascarilla, rodead+s de debates polarizados y restricciones de distinta índole, pero también alentad+s por la necesidad y la voluntad de volver al contacto, a sentir la presencia de l+s otr+s, a la transmisión de saberes entre generaciones y entre iguales más allá de la familia.
Escuela de la escucha —programa de formación para docentes en el que se pretende dar voz y protagonismo a todos los participantes de la Comunidad Educativa— tiene como propósito durante este curso escolar abrir un espacio de reflexión y un ciclo de conversaciones con diversos agentes. Escuela presente inaugura este ciclo que parte del contexto actual y se pregunta cómo los debates sobre la escuela, viejos y nuevos, han cobrado renovada urgencia: ¿Qué se aprende en la escuela que no se aprenda en otros lugares? ¿Por qué la presencialidad es tan importante? ¿Cómo se hace escuela de tod+s y para tod+s en tiempos de incertidumbre generalizada? ¿Qué es lo que, por esencial, no podemos perder? ¿Qué necesitamos para sostenerlo?
La conversación tendrá un formato híbrido al combinar las modalidades presencial y online de los participantes. Contaremos con la presencia en el Museo de Nelly Alfandari, María Filigrana y Marta Malo y la conexión virtual con Isabel Bueno y Janna Graham.
Programa
Escuela de la escucha
Línea fuerza
Repensar el Museo; Malestares contemporáneos
Patrocinio
Programa educativo desarrollado con el patrocinio de Fundación Banco Santander
Organiza
Museo Reina Sofía

Participantes
Nelly Alfandari. Especialista en pedagogías críticas, teatro participativo y aulas inclusivas en Reino Unido y miembro del Radical Education Forum. En la actualidad activa y anima un club para niñ+s del barrio de Sants, en Barcelona.
Isabel Bueno Lara. Jefa de estudios del CEIP Manuel Núñez de Arenas, situado en el barrio madrileño de Vallecas, e integrante del Movimiento Cooperativo de Escuelas Populares (MCEP).
María Filigrana García. Psicóloga, mediadora escolar y activista gitana. Cofundadora de Amuradi (Asociación de Mujeres Universitarias Gitanas) y vicepresidenta de Fakali (Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas).
Janna Graham. Investigadora, educadora y curadora. Miembro de los colectivos Ultra-Red y Micropolitics Research Group. Ha sido la impulsora y responsable del proyecto The Centre for Possible Studies, ligado a la Serpentine Gallery, y es docente en Goldsmiths, University of London.
Marta Malo. Traductora, investigadora y activista. Forma parte activa de la comunidad educativa del CEIP Manuel Núñez de Arenas y ha estado involucrada en diferentes iniciativas colectivas de investigación militante con el objetivo de activar comunidades, combatir desigualdades y defender lo común.
Más actividades

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.