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Mark Tobey

11 noviembre, 1997 - 12 enero, 1998 /
Edificio Sabatini, Planta 3

Mark Tobey (Centerville, EE.UU., 1890 - Basilea, Suiza, 1976) descubre la posibilidad de la disolución de las formas de manera dinámica Impresionado por Desnudo bajando una escalera (1912), de Marcel Duchamp -que ve en el Armory Show de Chicago, en 1913,. Sin aceptar la abstracción absoluta como sistema o propósito, Tobey desarrolla desde 1935 una práctica pictórica que debe mucho a la caligrafía y que denomina white writing (escritura blanca) y califica como “pintura nerviosa”. En ella, una red de trazos enlaza los distintos elementos pintados hasta reestructurar la composición (Flow of the Night, 1943; New York, 1944). En palabras de Kosme de Barañano, comisario de la exposición junto con Matthias Bärmann, “esta especie de filigrana recorre el plano pictórico en toda su superficie. Este juego de ritmos ópticos… más que construir el cuadro lo escriben. El cuadro se conforma como un campo de acción y no como un lugar de representación”.

Este lenguaje y esta reformulación de la práctica pictórica sitúan a Tobey en un estadio previo a la pintura gestual y all-over (cobertura de superficie) que años después concretan los miembros de la Escuela de Nueva York, en particular Jackson Pollock, Willem de Kooning y Arshile Gorky. Sin embargo, ahí están las diferencias que le separan del expresionismo abstracto norteamericano; al optar por los pequeños formatos y no renunciar a trabajar en el caballete sus pinceladas no traducen el movimiento agitado y convulso del cuerpo, sino el de la mente. “La ejecución y la idea son simultáneas, no simplemente acción. La idea se revela a la vez que el pincel se desplaza por la superficie”, escribe Tobey en 1947 a la galerista Marian Willard.

Con una actividad expositiva regular y presente en los escenarios donde se fragua el nuevo orden artístico y cultural norteamericano de posguerra, Tobey rehuye toda adscripción a grupo o estilo. En 1954, el crítico de arte francés, Michel Tapié, lo considera uno los dos máximos representantes del Arte Informal, junto a Wols (Alfred Otto Wolfgang Schulze). La crítica lo relega en los años cincuenta por su independencia y “nomadismo” -según Matthias Bärmann- y su plural espectro de intereses, en ocasiones contradictorios con la nueva identidad nacional, Esta exposición retrospectiva, que reúne ciento treinta obras realizadas ente 1924 y 1975, apunta las claves por las que Tobey se convierte en un pintor heterodoxo en el contexto norteamericano contemporáneo, que consigue aunar la tradición cultural, artística y artesanal de los amerindios (instruyendo en este tema a Barnett Newman), con la cultura y el arte europeos y su admiración por China y Japón, a donde viaja asiduamente desde comienzos de los años treinta. Así, en su trabajo se advierten ecos de los tótems sagrados, como en Icon (1954). Además, la obra de Tobey muestra su fascinación por la ciudad como escenario de luces y cristal que ejemplica Echoes of Broway (1964), así como por la música y la danza (a destacar su amistad con John Cage desde 1939). Estos temas y referencias ya estaban presentes en su exposición de 1945 en la Willard Gallery de Nueva York, donde agrupó su obra en cuatro bloques: “Guerra”, “Indio”, “Ciudad” y “Religioso”.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Kosme de Barañano y Matthias Bärmann
Artistas

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