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Le Corbusier (1887-1965)

29 junio - 10 septiembre, 1987
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Edificio Sabatini, Planta 2

Charles-Édouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier (La Chaux-de-Fonds, Suiza, 1887 - Roquebrune-Cap-Martin Francia, 1965) vivió en los tiempos del Cubismo, el Constructivismo, el Neoplasticismo y la Bauhaus. Tras inspirarse en todos ellos, se decantó por la defensa del purismo que propugnaba la relación armoniosa y la espontaneidad expresiva bajo formas simples y depuradas.

Practicante de la idea de la obra de arte total, Gesämtkunstwerk, no sólo destacó por sus enormes aportaciones al campo de la arquitectura, sino que produjo relevantes obras también como diseñador, pintor, escultor y dibujante. De hecho, solía decir que sus hallazgos en pintura le servían como línea de investigación en arquitectura y viceversa.

Sus comienzos como diseñador de relojes para la empresa de su familia le llevan a conocer a la burguesía suiza, para la que construirá sus primeras edificaciones. En un viaje por el Mediterráneo descubre la arquitectura clásica, su simplicidad y policromía; y es en París, ciudad a la que llegará en 1917, donde pinta su primer cuadro La Cheminée (1918). Su amistad con Amédée Ozenfant le lleva a escribir conjuntamente Après le Cubisme (1918), considerado el manifiesto fundacional de la Pintura Purista.

Esta exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se celebra como conmemoración del centenario del nacimiento de Le Corbusier y muestra las diferentes facetas del artista desde la arquitectura, al diseño de muebles y tapices, pasando por su extensa obra plástica.

Como pintor, Le Corbusier piensa a través de la línea, por lo que realiza numerosos bocetos preliminares. La forma predomina sobre el color, que es añadido posteriormente de manera muy meditada. Desde los años treinta hasta su muerte desarrolla lo que denomina como “reacción poética”, una fuente de inspiración a través de objetos encontrados. Guijarros, piñas, conchas y demás elementos naturales, le sirven como catalizadores de ideas que pondrá en práctica en sus producciones.

La mujer, es otro de los temas que permanecerá vigente durante toda la trayectoria de este artista desde 1928. Protagonista de gran parte de sus dibujos y pinturas, las formas sinuosas y desenfadadas de sus dibujos de mujeres -de los cuales más de dos tercios son eróticos- la supone el contrapunto a la seriedad de su arquitectura, donde predomina la línea y el ángulo recto. Esta dualidad se encuentra de alguna manera presente en todos sus trabajos que aúnan el rigor y el orden con la libertad expresiva y lo lúdico.

En la exposición que acoge el Museo Reina Sofía, destacan sus coloristas cuadros y esculturas, de impecable factura formal. Asimismo, las maquetas expuestas revelan su interés por las proporciones y la geometría que -durante finales de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta- le llevó a investigar y redescubrir el Modulor: un estudio de armonía humanista que permite adaptar el mundo de las formas a la escala humana que aplicó a casi toda su obra. Tan solo una de sus obras más reconocidas, la capilla de Ronchamp, estará fuera de este sistema.

Las obras de esta exposición proceden en su mayoría de los fondos de la Fundación Le Corbusier de París. Concretamente, cuarenta y seis óleos, veintidós esculturas de madera policromada, cuarenta y nueve dibujos, trece de ellos collages. A ello se unen más de ciento veinte dibujos de arquitectura y una serie de maquetas, tapices, mobiliario, fotografías personales y correspondencia. Todos se muestran reunidos en las salas, sin distinción de disciplinas, lo que permite una visión general de su aportación y una profundización en su vasto corpus artístico.

Datos de la exposición

Organización: 
Centro Nacional de Exposiciones
Comisariado: 
Javier Gómez-Pioz y Sigfrido Martín Begué

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