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Balthus

30 enero - 1 abril, 1996
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Edificio Sabatini, Planta 1
Balthus. La partida de naipes, 1948-1950. Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Balthus. La partida de naipes, 1948-1950. Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Balthus (Balthasar Klossowski de Rola) (París, 1908-Rossinière, Suiza, 2001); insiste en conservar su anonimato biográfico, mientras reconoce que su estilo obedece a la conjunción de distintas fuentes e influencias: la literatura (Rainer Maria Rilke, André Gide, Victor Segalen), la pintura del Renacimiento (Giotto, Piero della Francesca) y el tardoimpresionismo (Georges Seurat, Paul Cézanne y Pierre Bonnard). Esta exposición -para la que se han reunido más de un centenar de obras, entre óleos, dibujos, acuarelas y litografías- permite aproximarse a un artista que la historiografía asume un pintor que no se atiene a clasificación alguna. 

La carrera de Balthus transcurre en paralelo a los movimientos que han marcado su época aunque se puede señalar cierta permeabilidad a los mismos, como la austeridad geométrica en el mobiliario que conforma los escenarios de sus pinturas y su preferencia por un espacio ilusionista de resabios renacentistas e incluso cubistas. Autodidacta, Balthus es un pintor figurativo y un original paisajista que aúna las lecciones del Trecento con una geometrización esencial y las vistas en profundidad cezannianas presentes en obras como Paysage à Chassy (1954) o Grand paysage à l´arbre (1960). En su trayectoria no se advierten épocas diferenciadas, sino tímidas evoluciones en la reiteración de sus principales temas, que se traducen en una mayor proximidad o implicación con el asunto pintado. Así, esta proximidad al asunto se evidencia en us desnudos, como Nu au chat, (1949); en las escenas de jóvenes en interiores, como en Portrait d´une jeune femme en jupe d´amazone (1932-1981;) y Jeune fille lisant (1957); además de en las escenas de aseo, de juego o lectura, visibles en Le salon (1942) y Les trois soeurs (1960-1965).

También en sus naturalezas muertas y en os retratos se aprecia este apego al tema escogido, como se manifiesta en Joan Miró et sa fille Dolores (1937-1938) y en Portrait de la Baronne Alain de Rothschild (1958). En cambio, su capacidad para dotar a las composiciones de una atmósfera de misterio, cuyo suspenso insinúa un inimaginable drama en curso, es característica e invariable.

Balthus enraíza con la tradición pictórica italiana y francesa, pues es su deseo hacer pintura, no moda. Para ello emplea una técnica al óleo con la que pretende dar apariencia de pintura al fresco, tal como se pone de manifiesto en Fille à sa toilette. Grand un vert (1952-1953). Como señala Cristina Carrillo de Albornoz, comisaria de la exposición junto con Jean Leymarie, “inconscientemente dirige su obra como una revolución no sólo contra el surrealismo sino contra el academicismo en todas sus formas”. Los escenarios metafóricos y simbólicos de su pintura proceden de los reales de su vida: sus antiguas y aristocráticas casas de campo, Italia y Japón como fuente de modelos (su segunda esposa Setsuko, las hijas de sus vecinos), muebles y ornamentos, como la alfombra sarda y como se revela en obras como La chambre turque (1963-1966) y Nu à la guitare (1983-1986). Trasladados al lienzo, Balthus confiere a todos estos motivos y personajes una pátina en la que condensa su particular lectura simbólica sobre la infancia, la vida, la molicie del sueño y la detención del tiempo.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Jean Leymarie y Cristina Carrillo de Albornoz
Artistas:
Balthus (Balthasar Klossowski de Rola)

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