Exposiciones

Magdalena Abakanowicz. La corte del rey Arturo


imagen de Magdalena Abakanowicz. Embriología
Magdalena Abakanowicz.
Embriología, 2002-2003.
Acero inoxidable. Grupo de 6 esculturas

Fecha: 13 de marzo - 16 de junio de 2008
Lugar:
Palacio de Cristal, Parque del Buen Retiro. Madrid
Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía


Magdalena Abakanowicz (Falenty, Polonia, 1930) ha construido un universo propio habitado por grupos o multitudes de figuras humanas, de fragmentos de cuerpos, de árboles y semillas, que ocupan una geografía entre la realidad y el sueño. En este espacio imaginado se dan cita reminiscencias míticas, personajes literarios, evocaciones del mundo de su infancia, la experiencia de un país asolado por la guerra o su vivencia en un régimen totalitario bajo la órbita soviética. Un compendio de imágenes que ella canaliza a través de una obra cargada de misterio y energía.

Su lenguaje plástico se caracteriza por el monumentalismo, la fascinación por la naturaleza y una concepción espacial de sus esculturas, que causa un potente efecto escénico al agruparlas como una sola creación en un lugar específico. A mediados de la década de los años sesenta obtuvo un gran reconocimiento en la VII Bienal de Sao Paulo con sus Abakans, nombre derivado de su apellido, con el que la artista designó a los enormes “tapices” tridimensionales, biomórficos y abstractos a la vez, que presentó reunidos como un enigmático bosque totémico. Con ellos transforma la idea de tapiz plano en una forma capaz de organizar el espacio desde un concepto plenamente escultórico. En Cuerdas (1970), lleva esta propuesta aún más lejos al desestructurar y expandir los materiales textiles en el espacio, entrelazados como músculos que tratan de liberar su energía saliéndose de los límites formales. Este interés por lo orgánico y lo biológico llega a manifestarse más contundentemente en Alteraciones, su siguiente trabajo, desplegado en un conjunto de series –Cabezas, Figuras sentadas, Espaldas, Embriología- en las que con un evidente ascetismo formal elimina lo superfluo hasta centrarse en la superficie exterior que da forma a un cuerpo, una epidermis significativa y diferenciada, en la que afloran las huellas de la condición humana.

imagen de Magdalena Abakanowicz. Gawaine I, II y III
Magdalena Abakanowicz.
Gawaine I, II y III, 2005-2007.
Acero inoxidable. 250×373x31 cm.

De los materiales textiles pasó a explorar las posibilidades del bronce, la madera o el acero inoxidable, materiales más duros y permanentes. A mediados de los años ochenta presentó Catarsis, una composición de 33 enormes figuras al aire libre, con la que inaugura una serie de proyectos monumentales en espacio abiertos, pues la obra de Abakanowicz, además de su marcado carácter orgánico, tiene la vocación de traspasar los aspectos formales y ocupar “un espacio para la experiencia”. Sus instalaciones están pobladas por multitudes de cuerpos, figuras de bronce o madera, cabezas de hombres, animales y dragones, árboles que se confunden con manos y torsos humanos. La variedad de figuras multiplicadas, y diferentes a la vez, que componen sus multitudes revelan la tensión entre lo individual y lo social, la identidad y el anonimato, el deseo y la realidad.

En esta exposición titulada La corte del rey Arturo, Abakanowicz reúne, bajo una carpa protectora, un grupo de trabajos representativos de su larga trayectoria, como son Embriología y Bambini, junto a nuevas piezas que muestra por primera vez al público. Todo convive en un espacio único, protegido y aislado del mundo exterior por la carpa que la artista ha ideado para el interior del Palacio de Cristal.

Embriología pertenece a la serie Alteraciones, que comenzó a desarrollar en la década de los años setenta. La simplicidad de las formas de las múltiples semillas, realizadas en acero, parece derivar hacia la abstracción, algo que se repite en Bambini, con sus cuerpos desfigurados, entre torso humano y árbol, vaciados y, en apariencia, desprovistos de individualidad. Hay un nexo entre estas obras y las figuras de los caballeros de la mesa redonda: construcciones esquemáticas de acero inoxidable, cuya vitalidad aparece en su superficie, en esas huellas de soldadura, como cicatrices que dibujan una historia en el cuerpo. Estas figuras se convierten en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro en una narración fantástica de artefactos metálicos y naturaleza.

El mito y lo fantástico son asuntos recurrentes en la obra de Abakanowicz. La leyenda del rey Arturo le sirve, además, para hablar de valores perdidos en un mundo donde la fuerza militar es utilizada de forma inmoral para defender posiciones estratégicas. Los Caballeros de la leyenda, sin embargo, estaban guiados por principios, ética y dignidad. En este proyecto, los Caballeros conviven con los Bambini y con las formas de embriones –Embriología-, como imagen metafórica de las visiones que se producen entre la realidad objetiva y los sueños inefables