Exposiciones

Ester Partegàs. Invasores

imagen de Ester Partegàs. Eclipse
Eclipse, 2007


Fecha: 19 de diciembre de 2007 - 18 de febrero de 2008
Lugar: Edificio Sabatini - Producciones.
Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía


Ester Partegàs (La Garriga, Barcelona, 1972), formada en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y en la Hochschule der Künste de Berlín, vive y trabaja en Brooklyn, Nueva York. Su trayectoria artística comenzó a perfilarse fuera de España con buena recepción crítica, impulso que facilitó la presentación de sus proyectos en nuestro país. Desde sus primeras comparecencias públicas, a finales de los años noventa, Ester Partegàs ha desarrollado una temática que explora el paisaje urbano de la sociedad de consumo. Un paisaje que habitamos y reconocemos, con el que interactuamos física y emocionalmente. “Es en las fisuras e imperfecciones del espacio urbano contemporáneo, tan homogéneo y aséptico, donde me interesa encontrar e hilvanar narraciones de carácter personal. Éstas conviven, se mezclan y se construyen paralelamente a las estructuras totalitarias”.

Artista multidisciplinar, transita con facilidad por el dibujo, la pintura, la escultura o la instalación, aunque en el desarrollo formal de sus trabajos persistan aspectos volumétricos y espaciales que llevan a definirse a la artista como escultora. Su lenguaje implica al espectador como agente activo. Éste no puede quedar indiferente ante su reflejo como cómplice seducido de un modelo cultural que homogeneiza y banaliza nuestras vidas. Partegàs trastoca los mensajes publicitarios, nos propone una lectura inquietante de las vallas publicitarias (Sí quiero, 2000), cubre con bolsas de marcas reconocidas las cabezas de los paseantes anulando su identidad (Shopping Heads, 1998), nos sitúa en la sala de espera de un aeropuerto cualquiera –todas son iguales- y nos hace representar sobrecogidos una espera en un “no lugar” a la nada (to from from at across to in from. The centerless feeling, 2001). En The most important things are not things (Las cosas más importantes no son cosas), 2004, frase rotulada en neón de color rosa, la artista nos avisa de cuáles son las claves de su trabajo, además de manifestar su interés por el poder de la palabra y su confrontación con el reino de la imagen, que evidencian muchas de sus obras.

imagen Ester Partegàs. Invasores RS
Invasores RS 15, 2007

Barricadas, 2004, antecedente directo del proyecto Invasores, 2007, que presentamos aquí, estaba conformado por imágenes de cubos rebosantes de basura, auténticas barricadas urbanas hechas con los restos de la “cultura de usar y tirar” que da identidad a nuestra existencia. Barricadas no sólo hacía alusión al muro que impide el paso, sino que desde una perspectiva política nos cuestiona en qué lado de ellas nos situamos. Por otra parte, nuestra imagen quedaba atrapada –reflejada- en los paneles de metacrilato, convirtiéndonos en un desecho más.

Invasores, proyecto realizado específicamente para el programa “Producciones” del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, amplía esta idea inicial, y bajo un insinuante título de película a caballo entre el terror y la ciencia ficción, Ester Partegàs subvierte la trama, los invasores no son los otros, ajenos a nuestro mundo, somos nosotros mismos, generadores de un detritus que invade nuestro entorno. Estas brillantes imágenes pintadas sobre metacrilatos de colores no son la otra cara de la moneda de los “seductores” iconos del pop, sino algo más angustiante, conllevan el sentimiento de pérdida, del desprecio de algo importante de nosotros que queda tirado en cualquier esquina de la ciudad, y que capa a capa construyen el paisaje que habitamos.

La exposición Invasores nos recibe con Eclipse, 2007, la imagen escultórica de un arbusto, referente ya utilizado por la artista en otras ocasiones aunque de forma más geométrica y constructiva. En esta obra el árbol se muestra más realista, incidiendo en la idea de paisaje que propone la instalación y a la vez en cómo en el uso y la invasión de nuestro entorno se proyecta un estado anímico. El árbol sugiere decadencia, está desnudo y sucio. Es un árbol mutante, casi androide, eclipsado por algo que lo invade. Una imagen rotunda de esta “civilización sobrevalorada” que es el campo de exploración de la artista.