Tàpies. Tierras Fecha: 26 de octubre de 2004 - 16 de enero de 2005 Con esta exposición se conmemora el galardón "Premio Velázquez de las artes plásticas" que le fue otorgado al artista Antoni Tàpies en 2003. En ella se presenta una de sus facetas menos conocidas. En el año 1981 el artista catalán entra por primera vez en contacto, en el taller de cerámica de Hans Spinner (Saint- Paul-de-Vence, Francia), con las posibilidades creativas de las diferentes tierras cocidas. Desde ese momento, se embarcará con entusiasmo en la producción de formas a partir de dichos materiales. Si bien es cierto que se le han dedicado varias exposiciones a esta producción, hay que decir que ha permanecido algo eclipsada en favor de la imagen más difundida del artista como pintor. Esta muestra de tierras compuesta por 46 piezas se complementa con una selección de papeles de gran formato, cuya temática y cronología son coincidentes con aquellas, permitiendo establecer una clara relación entre ambos soportes. En definitiva, se repasa la trayectoria artística en este mundo creativo tan especial en Antoni Tàpies quedando también patente su valía incuestionable en esta faceta. Biografía Antoni Tàpies nace en Barcelona en 1923, en el seno de una familia culturalmente abierta y relacionada con la sociedad influyente catalana. Ya a partir de 1936 comienzan sus primeras aproximaciones, de forma autodidacta, al mundo de la pintura. No obstante, será a raíz de una larga convalecencia ocasionada por una enfermedad pulmonar el detonante fundamental que le insta a interesarse más intensamente en el mundo de la cultura, especialmente, en la historia de la filosofía, disciplina que condicionará gran parte de su producción artística. A pesar de esa creciente inclinación, empezará los estudios de derecho en la Universidad de Barcelona los cuales dejará inconclusos para prestar, desde 1945, una casi total dedicación a la pintura. Si bien estas primeras obras mostrarán una línea más expresionista y primitivista, se deja ya ver el leitmotiv que caracterizará toda su trayectoria posterior: un interés por la materia que le lleva a manipularla con una extensa variedad de técnicas y procedimientos. Esta omnipresente tendencia le lleva a ser clasificado como uno de los líderes del informalismo español. Hecho a destacar en su vida profesional es la fundación, junto a Brossa, Ciuxart, Ponç, Tharrats y Arnau Puig, del grupo Dau al Set en 1948. Dos años más tarde, presentará su primera exposición personal en Barcelona y será becado por el gobierno francés para vivir una temporada en París. A partir de la fecha, se suceden sus exposiciones personales y galardones que le son otorgados, ofreciéndole, esto, la posibilidad de proyectarse a unas cotas internacionales y relacionarse con los principales líderes del panorama artístico. Cabe destacar galardones de la índole de "La Medalla de Oro de las artes pláticas" (1981), Premio "Príncipe de Asturias" y "Praemium i Imperiale" (1990), Investiduras de "doctor Honoris Causa" por diferentes universidades y, recientemente, el Premio Nacional Velázquez de las artes plásticas, 2003. La producción artística de Antoni Tàpies se caracteriza, fundamentalmente, por el ya mencionado carácter matérico que le lleva a experimentar e indagar con todo tipo de materiales convirtiéndose, en muchas ocasiones, en un fin en sí mismo. Así mismo, si la tendencia predominante de sus obras es la abstracción, nos encontramos, en ocasiones, con alusiones directas a la contemporaneidad más próxima como vía de búsqueda de una espiritualidad y un universo oculto esencial. Podemos afirmar, entonces, que la obra de Tàpies presenta un substrato simbólico en el que reitera a lo largo de toda su vida. En el año 1981 comienza a experimentar con la producción en tierras. A pesar de las continuas invitaciones de Maeght para viajar al taller de Saint-Paul-de-Vence para realizar cerámicas, el artista se mostró reacio hasta tal fecha, momento en el que su amigo Chillida le anima con vehemencia a hacerlo. De ahí en adelante, y con diferente frecuencia, recurrirá a tal material para llevar a cabo sus creaciones. Es con el ceramista de origen alemán, Hans Spinner, con quien colabora desde un principio. Éste, en su taller de Saint-Paul-de-, sabe interpretar a la perfección las ideas y esbozos de Tàpies, sea cual fuere la tierra elegida. Cabe mencionar la predilección que este artista muestra hacia la tierra chamotada ya que la textura que le permite alcanzar este material se identifica perfectamente con los objetivos perseguidos por el artista. Estas piezas, en general de tamaño medio, suelen presentar un aspecto macizo y tosco que nos permiten emparentarlas con ciertas culturas primitivas. Recurre, una vez más, a su universo más próximo como fuente de inspiración, no para quedarse en lo contingente sino para transgredirlo y buscar las esencialidades simbólicas y atemporales. Así mismo, es interesante destacar que en el periodo comprendido entre los años 1985 y 1987, Antoni Tàpies se siente atraído por la lava, material que le permitirá la realización de murales posteriormente pintados y esmaltados. Esto lo consigue con el apoyo de Spinner quien manifiesta esta materia como una de sus especialidades. Algunas exposiciones que le han dedicado a esta faceta del artista son: · Maeght Lelong Zürich. Zürich, 1984. · Galerie Lelong, Zürich. Zürich, 1989. · Galerie Lelong, París. París, 2002.
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