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Estudio radiográfico de la obra Hombre y mujer (1968-1994) de Antonio López

Las placas radiográficas se toman el 12 y 13 de marzo del año 2008 con motivo del préstamo de las esculturas al Museum of Fine Arts, Boston, Massachusetts (EE.UU.), para formar parte de una exposición retrospectiva del artista que tuvo lugar entre el 12 de abril  y el 27 de julio de 2008. El equipo empleado es un modelo Art-gil/80KV/5 fabricado por Gilardoni. Para la figura del hombre se necesitó unir tres placas de 30 x 250cm. y dos de 30 x 200 cm. para la de la mujer. El disparo se efectuó a 350 cm de distancia durante 3 minutos y empleando los 80 KV de máxima potencia que proporciona el equipo.

La radiografía se realizó para estudiar cómo estaban construidas las tallas y tener la máxima información posible sobre sus zonas más frágiles de cara a su transporte a Boston. El equipo de Restauración se puso en contacto con el autor, el cual refirió todo lo que recordaba sobre las diferentes técnicas que había utilizado en los casi 30 años durante los que, de forma intermitente, había estado trabajando en ellas.

La radiografía aportó la información más importante. De acuerdo con lo que había contado el artista, pudo comprobarse que no se trata de una pieza de madera tallada sino de muchas piezas pequeñas talladas y ensambladas entre sí. Los sistemas de unión son variados: espigas de madera encoladas, clavos y tornillos. Esto es especialmente visible en las uniones de los brazos con los hombros en el cuerpo de la figura del hombre; en su brazo derecho, por ejemplo, hay cinco tornillos y otros tantos clavos además de espigas de madera encoladas para asegurar su unión al cuerpo. Ninguno de estos elementos es visible al estar incrustados en el interior de la madera y cubiertos por la capa de policromía.

Analizando la figura del hombre con detalle se encuentran las siguientes piezas: La cabeza está formada por tres maderas, la del centro es la más grande, abarca hasta los pómulos y llega por debajo de las clavículas. En las dos laterales están talladas los temporales y las orejas. La nuez es un fragmento independiente encolado y sujeto al cuello con un clavo.

El tronco está formado por varias tablas, está hueco en el centro para aligerar el peso de la obra, hasta el final de las clavículas donde se encolan con otra pieza que forma los hombros. Justo a la altura de las asilas se encuentra la unión con la pieza empleada para tallar los brazos y las manos. Esta unión del hombro con el brazo es donde hay una mayor acumulación de tornillos y clavos junto con pequeñas piezas de madera encoladas y sin embargo es la más frágil de toda la obra. En la cintura hay dos tablas horizontales encoladas y sujetas con varios clavos para unir el tronco a las caderas. Uno de los dedos de su mano izquierda tiene una fractura ya encolada. Su mano derecha se apoya en un pequeño fragmento de madera horizontal encolado al muslo. Los genitales también son fragmentos tallados por separado y encolados y clavados al conjunto.

Las piernas parecen estar construidas con dos tablones verticales cada una de ellas, los pies y la base están formados por varias piezas encoladas y claveteadas. Para evitar la separación de las piezas que se estaban desencolando, el propio artista reforzó la base con una plancha de contrachapado.

La figura de la mujer es más sencilla: consta de una tabla vertical en el centro con otras encoladas para lograr el volumen de los pechos, hombros, caderas y nalgas. El pecho no es hueco como en el hombre. Los brazos y manos están tallados en piezas independientes que, como en el caso de su pareja, han sido unidos a los hombros a la altura de las axilas mediante una acumulación de pequeñas piezas de madera encolada y sujeta con clavos y tornillos. Estas uniones al igual que en el hombre son las más frágiles de la figura.
La base también está reforzada con una plancha de contrachapado. 
Los ojos de las dos figuras son de cristal, de los que venden en el comercio para los tuertos.

Sobre la madera el autor ha aplicado una preparación realizada con tela impregnada en cola, escayola y serrín. La policromía está hecha a base de cola blanca como aglutinante, con serrín, escayola y pigmentos, también con algo de óleo mezclado con pigmentos. El grosor de estas capas le permite modelar los volúmenes aumentando su grosor en varios cm en algunas zonas. Hay que recordar que estuvo treinta años trabajando sobre ellas.

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