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  • Fecha: 
    1937-1938 (diciembre de 1937-enero de 1938)
  • Técnica: 
    Gouache sobre cartulina
  • Dimensiones: 
    38,7 x 33 cm
  • Categoría: 
    Obra sobre papel, Dibujo
  • Año de ingreso: 
    2002
  • Nº de registro: 
    AD03191
  • Expuesto en:
La publicación de carácter falangista Vértice se editó entre los años 1937 y 1946, incluyendo un total de 83 números, además de varios suplementos y números extraordinarios. Su gran formato y su impresión de lujo con dibujos a color, fotograbados, mapas e ilustraciones, pretendían dar una imagen propagandística del bando que habría de vencer en la España en guerra. Tal como apunta Jaime Brihuega, «[…] En julio de 1936, Caballero se encontraba en Huelva, que pronto había de caer en manos de los sublevados. Las amistades y la actividad de Caballero le convertían en reo de sospecha, […] [y] debe pagar el precio de colaborar con las publicaciones del fascismo. Dibuja para la revista falangista Vértice y para el libro colectivo Laureados de España. Junto a su firma están las de D´Ors, Cela, Alfaro, de la Serna, Samuel Ros, Teodoro Delgado, Laín Entralgo, Sáez de Tejada, Neville, Montes, Cunqueiro, Michelena, Correa Calderón, Viladomat y muchos otros. Unos por convicción, otros por arribismo, otros por pura supervivencia. Pero el drama que tiene que afrontar Caballero es el de una contradicción sangrienta. Pero mucho más irónica resulta la paradoja de que el fascismo español, que nunca lograría orquestar una cultura emblemática coherente, arrancara expresándose a través de imágenes cargadas del surrealismo más revelador». En efecto, la poética surrealista inspira cada una de las cuatro ilustraciones que el pintor onubense realizó para Vértice durante los años 1937 y 1938, especialmente este Soldado roto, que constituye la primera portada diseñada por José Caballero para la revista falangista, y donde el ambiente onírico se consigue gracias a la acumulación de temas y objetos aparentemente ajenos entre sí. Lejos de llevar a cabo una exaltación de los futuros vencedores de la contienda, Caballero compone una escena que tiene como fondo una playa desolada, símbolo de la situación bélica española. En primer término, un soldado con su casco roto se enfrenta a un ángel monumental, recreación de los que el pintor había dibujado para ilustrar el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca. Prosiguiendo con los elementos simbólicos, unos alfileres de cabeza negra atraviesan, en representación de la muerte, parte de una horadada osamenta, situada junto a una gran caracola. Según un boceto previo, Caballero debía titular a esta composición Ha ganado el ángel, leyenda con la que el pintor se mostró en desacuerdo, sustituyéndola por la más neutra de Número extraordinario, que figura en la filacteria de la zona inferior de la obra.

Paloma Esteban Leal

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