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Portrait of Joella (Retrato de Joella)

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  • Fecha: 
    1933-1934
  • Materia: 
    Escayola, madera y cristal
  • Técnica: 
    Pintura al agua y óleo
  • Técnica descriptiva: 
    Obra pintada por Salvador Dalí a partir de un busto original en escayola realizado por Man Ray en 1933
  • Dimensiones: 
    40,5 x 17,5 x 18,2 cm
  • Categoría: 
    Escultura
  • Año de ingreso: 
    1997
  • Nº de registro: 
    AD00235
  • Donación de la Real Asociación de Amigos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1995
  • Expuesto en:
Salvador Dalí realizó tres tipos de objeto surrealista: los que conllevaban movimiento, los llamados «objetos oníricos» y los assemblages de objetos. Al segundo tipo, sin movimiento y con valor eminentemente escultural, responde el Portrait of Joella (Retrato de Joella), una obra realizada para su exposición en la Julien Levy Gallery de Nueva York en 1934. La muestra incluyó pinturas, objetos y un conjunto de escayolas pintadas, entre las que se encontraba Portrait of Joella, una intervención pictórica sobre un retrato en yeso que Man Ray había realizado de la esposa del galerista, Joella Bayer, en 1933. Se trata de una obra realizada en pleno desarrollo de su método paranoico-crítico, una propuesta que permite asociaciones de imágenes con sus significados ocultos, con frecuencia relacionados con la sexualidad y la muerte. La cabeza surge de una base en la que Dalí pintó una versión de su obra de 1928 Carne de gallina inaugural. Sobre ella, el rostro se divide en dos mitades: el hemisferio derecho muestra un muro de ladrillo que marca el contorno de la cara y parece intentar oprimir el paisaje que se desarrolla en la parte izquierda y a través del hueco del muro. El cielo contiene las nubes alargadas que, inspiradas en Andrea Mantegna, daban inicio a la película Un chien andalou (Un perro andaluz), mientras otros elementos, como la figura femenina cubierta y las hormigas que recorren el rostro, se han interpretado como metáforas del deseo, procedentes del personal catálogo iconográfico de Dalí. Por la conjunción de elementos, esta obra es representativa del tránsito del artista desde el surrealismo canónico a su dedicación a la cultura de masas y la sociedad del espectáculo que puso en marcha a partir de su primera estancia en Estados Unidos.

Carmen Fernández Aparicio

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