Listado de las obras seleccionadas más planos para realizar el recorrido en el museo

Previsualizar

Buscar

Mort d'Acteon (Muerte de Acteón)

  • André Masson Balagny-sur-Thérain, Francia, 1896 - París, Francia, 1987
  • Fecha: 
    1936
  • Técnica: 
    Acuarela y tinta sobre papel
  • Dimensiones: 
    61 x 48 cm
  • Categoría: 
    Obra sobre papel, Dibujo
  • Año de ingreso: 
    2012
  • Nº de registro: 
    DO01745
  • Depósito temporal colección particular, París, 2012

Según el relato de Sonia, nieta de André Masson, el pintor realizó un viaje a Londres pocos meses antes de su muerte, manifestando el deseo de acudir a la National Gallery, y contemplando allí, durante un buen rato, el lienzo Diana y Acteón (1556-1559), de Tiziano. Los temas mitológicos fueron una constante en las representaciones de los pintores surrealistas, quienes, siempre interesados por lo extraordinario y lo maravilloso, suelen recrear estos motivos a la luz de las teorías feudianas. Los mitos, por otra parte, parecen cumplir una función terapéutica, y según asegura Roger Caillois, amigo de Masson, en su ensayo Le Mythe et l'homme, «responden a necesidades afectivas y están ahí para ayudarnos a resolver nuestros propios conflictos internos, que el individuo no podría regular más que por un acto condenado por la sociedad y de hecho por sí mismo». También el propio Masson incide en esta creencia, al manifestar que para él, el sentido de la mitología reside en paliar en el hombre «sus momentos de deficiencias, lo que representa más o menos toda su vida». Sea cual fuere el motivo, y siguiendo la línea de los contenidos de la legendaria revista surrealista Acéphale, Masson se siente atraído desde muy joven por este tipo de narraciones, realizando las primeras escenas mitológicas durante su estancia en España. Interpreta más de una vez la historia ficticia, contada por Ovidio en sus Metamorfosis, del hermoso cazador Acteón, que como castigo por haber contemplado la desnudez de Diana, es devorado por sus propios perros tras una dramática persecución. En concreto en la presente escena, fechada en 1936, una enorme mancha de sangre constituye el telón de fondo de la terrible muerte del protagonista, a manera de premonición de los acontecimientos que muy pronto asolarían a España en el contexto de la Guerra Civil.

Paloma Esteban Leal

Compartir