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La mémoire de la femme-enfant (La memoria de la mujer-niña)

  • Fecha: 
    1929
  • Técnica: 
    Óleo y collage sobre lienzo
  • Dimensiones: 
    140 x 81 cm
  • Categoría: 
    Pintura
  • Año de ingreso: 
    1990
  • Nº de registro: 
    AS11141
  • Legado Salvador Dalí, 1990
La fascinación por lo putrefacto provenía ya de la época en que Salvador Dalí frecuentaba la madrileña Residencia de Estudiantes en compañía de Federico García Lorca, Luis Buñuel y Pepín Bello. Según parece, fue este último el creador de uno de los motivos que Dalí incluiría en muchos de sus cuadros surrealistas, el asno podrido. Fue un descubrimiento nada inusual, si se tiene en cuenta que por aquellos años no resultaba extraño el desagradable espectáculo de la contemplación de estos animales que, muertos y en estado de descomposición, aparecían frecuentemente en los barrancos del extrarradio madrileño.
Pero la putrefacción –para Dalí, quizá símbolo de la muerte moral, de la obsolescencia de los valores sociales en uso– no se manifiesta únicamente en el motivo del asno podrido. Por el contrario, se apodera de cualquier tipo de materia, orgánica e inorgánica, sobre todo en las obras realizadas durante los años 1929 y 1930. Esto ocurre, por ejemplo, en La mémoire de la femme-enfant (La memoria de la mujer-niña), 1929, donde la descomposición de seres y cosas propicia que unos y otras se confundan en un magma irreconocible.

Paloma Esteban Leal

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