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To Each Concrete Man (A cada hombre concreto)

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  • Ree Morton Ossining, Nueva York, EE.UU., 1936 - Chicago, Illinois, EE.UU., 1977
  • Fecha: 
    1974
  • Técnica descriptiva: 
    Acrílico, lápiz, madera, papel, cuero sin tratar, vinilo, lienzo, metal, bombillas y cable eléctrico
  • Dimensiones: 
    Longitud: 1.240 cm; Anchura: 655 cm
  • Edición/Nº de ejemplar: 
    Pieza única
  • Categoría: 
    Instalación
  • Año de ingreso: 
    2016
  • Nº de registro: 
    AD07307
  • Expuesto en:

La obra de Ree Morton se desarrolla en el contexto del arte americano de la década de los setenta, caracterizado por un rechazo a la supremacía oficial del expresionismo abstracto. La pieza To Each Concrete Man (A cada hombre concreto), cuyo título se inspira en el pensamiento del filósofo español Miguel de Unamuno (1864-1936), utiliza materiales cotidianos y objetos encontrados para confeccionar una instalación que invita al espectador a introducirse en la obra e investigar la noción de espacio, y las relaciones que se generan entre cuerpo y objeto. El recurso de la cita a Unamuno en To Each Concrete Man denota el interés de Morton por la escritura, y su análisis de la relación entre pensamiento y lenguaje. En uno de sus cuadernos anotó: “Unamuno defendía el credo de la ideofobia, no hay que venerar las ideas ni seguirlas ciegamente, sino que hay que usarlas, como se usan unos zapatos: hay que someterlas e integrarlas en la vida, en la realidad básica. No en la vida en un sentido general y abstracto, sino en la vida de cada individuo, de [cada hombre concreto] de carne y hueso”. En la mayor parte de las instalaciones de Morton hay implícito un recorrido que debe ser seguido por el espectador, quien se convierte en el eje central de la obra. Para conseguirlo, en To Each Concrete Man la artista recurre a varias estrategias: separa los elementos de la pared, crea una iluminación misteriosa e imagina una escena de candilejas y personajes inanimados con forma de lápidas, enfrentada a elementos naturales. Morton elabora, así, un particular imaginario donde la teatralidad adquiere un carácter ritual que tiende al animismo, creencia que otorga vida anímica a los objetos. La obra de esta artista puede considerarse una respuesta al minimalismo escultórico, que se caracteriza por la frialdad de la serialidad industrial y cuyos protagonistas son sobre todo artistas masculinos. En cambio, la obra de Morton se encuentra más cercana a propuestas periféricas de carácter performativo o procesual, relacionadas con los cuestionamientos feministas del arte. Esta mirada podría encuadrarse en lo que la teórica Lucy Lippard definió como “abstracción excéntrica”, basada en el uso de materiales efímeros, a veces informes, que aluden de forma directa a lo sensitivo y lo corporal.

Lola Hinojosa

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