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Tras estudiar Ingeniería mecánica en Hoboken, New Jersey y Arte en el Art Students League de Nueva York, Alexander Calder Lawnton (Pensilvania, 1898-Nueva York, 1976) se trasladó a París en 1926, donde realizó sus primeras obras cercanas a la abstracción en la década de los años 30. La obra de Calder, como la de sus coetáneos más próximos, Joan Miró (1893-1983) o Jean Arp (1886-1966), partió de formas derivadas de la naturaleza para configurar poéticas de formas minuciosas, orgánicas, o elementales, que en el caso de Calder se definió además por la novedad que suponía la introducción del movimiento real en la escultura.
En las dos últimas décadas de su vida, Calder se centró en la realización de esculturas a gran escala, producción que alcanzó varios centenares de obras, entre las que destacaron esculturas fijas (Stabiles), móviles y, sobre todo, móviles con base estable (Standing Mobiles), formato que le permitió un gran desarrollo vertical, y por tanto, grandes dimensiones, a partir de un buen estudio del equilibrio y la dinámica. Carmen es ejemplo de la monumental sobriedad de su última obra. Es una escultura que fue adquirida por el Estado meses antes de la propia constitución del Centro de Arte Reina Sofía como Museo Nacional, y que fue instalada por primera vez en el Jardín de Sabatini en 1992.
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