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Entre 1957 y 1960, España entra en el circuito internacional del arte de vanguardia a partir de una idiosincrática aportación al Informalismo que apelaba tanto a las corrientes abstractas europeas y americanas (la tradición de lo nuevo), como a la gran tradición artística española de Velázquez y Goya. El contexto en que se produce la articulación de esta vanguardia autóctona era el fin de la autarquía y el aperturismo diplomático y económico promovido por el régimen franquista. |
Información de sala |
| Manuel Millares. Cuadro, 1957 | Antoni Tàpies. Superposició de materia grisa (Superposición de materia gris), 1961 | Antonio Saura. Dama, 1956 |