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Archivo Biosca

La Galería Biosca se inaugura el 15 de noviembre de 1940 en el número 11 de la calle Génova de Madrid, con una exposición de obras del escultor José Clará. Fundada por Aurelio Biosca, pintor catalán que se había iniciado como marchante en los años treinta en Barcelona, pronto se convierte en la galería de arte madrileña más importante de la posguerra y acoge a los artistas más representativos del panorama nacional de la época. Fruto de la amistad de Aurelio Biosca con Eugenio d'Ors, la galería es el centro de reunión de la Academia Breve de la Crítica de Arte y escenario de las exposiciones del Salón de los Once y las exposiciones Antológicas. Aurelio Biosca es unos de los primeros galeristas en exponer en Madrid obras del grupo El Paso, la Escuela de Madrid, Antonio López o Tàpies. En la galería trabajan otros grandes galeristas y marchantes como Juana Mordó, desde 1958 hasta 1963 o Leandro Navarro, desde 1971, por un período de 8 años. Tras la muerte de su fundador, Biosca cierra sus puertas en 1996, con una exposición de pinturas del arquitecto Miguel Fisac.

En 2009, Luis Biosca, hijo de Aurelio, dona el archivo de la galería al Centro de Documentación y Biblioteca del Museo Reina Sofía. El archivo reúne la documentación generada por la galería durante los cincuenta y seis años de su actividad, con una variada tipología documental tanto en soportes como en contenidos: textos manuscritos, correspondencia, documentos administrativos, recortes de prensa, fotografías, transparencias, catálogos, revistas y periódicos, folletos, invitaciones y otros impresos efímeros.

El Archivo Biosca alberga material de 1940 a 1996, y se compone de 7 archivadores, 35 álbumes, 161 carpetas, 491 sobres y 62 estuches con documentación. El archivo reúne la documentación generada por la galería durante los cincuenta y seis años de su actividad, con una variada tipología documental en contenidos y soportes: textos manuscritos y mecanografiados, correspondencia, documentos administrativos, recortes de prensa, fotografías, transparencias, catálogos, revistas y periódicos, folletos, invitaciones y otros impresos efímeros, donados por Luis Biosca (Madrid) en el año 2009.

Consultar el catálogo del Archivo Biosca completo

El Archivo Balmes del Museo Reina Sofía comprende todo el material fotográfico relacionado con el arte contemporáneo español realizado por Andrés Pérez Balmes entre 1940 y 1982. Incluye entre sus fondos numerosos negativos fotográficos de muebles y objetos decorativos y artísticos de la Galería Biosca.

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La Galería Biosca y el arte español


El 15 de noviembre de 1940 se inaugura en la Galería Biosca una exposición de obras del escultor José Clará, a la que sigue, casi un mes después, una del pintor Francisco Domingo. Ambos artistas eran catalanes, como Aurelio, el fundador de la galería identificada con su primer apellido: Biosca. La apertura de la galería trae aire fresco al arte madrileño, viciado por el academicismo reinante, por lo que muy pronto se convierte en lugar obligado para quienes deseaban la renovación del arte, especialmente del ámbito madrileño, pero también del resto del país. Aurelio Biosca supo conciliar los intereses de personalidades destacadas de la cultura oficial -como, entre otros, el director del Museo Nacional de Arte Moderno y buena parte de los miembros de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando- con los de otras personas, pertenecientes a las generaciones de posguerra, siempre manteniendo una posición independiente.

La Galería Biosca es conocida en la historiografía del arte español contemporáneo sobre todo por haber sido lugar de reunión de la Academia Breve de Crítica de Arte (ABCA), cuya cabeza rectora fue el crítico, filósofo y ensayista Eugenio D’Ors Rovira, así como por los Salones de los Once y las exposiciones Antológicas, ambos organizados por esa Academia. Precisamente, la primera exposición con la que la ABCA se presenta públicamente en Madrid se celebra en Biosca, donde se exhibe un cuadro de Isidre Nonell.

En su medio siglo de existencia, por la Galería Biosca pasan artistas muy diferentes, pintores, escultores, ceramistas, dibujantes, diseñadores... La mayoría figurativos pero también abstractos, españoles y extranjeros, de varias generaciones, desde los mayores nacidos con el cambio de siglo, hasta los más jóvenes formados en los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Artistas pertenecientes a tendencias diversas, algunos muy vanguardistas, otros en cambio, vinculados con la tradición. La nómina de quienes escriben en los catálogos editados por la galería incluye a gran parte de los críticos, estudiosos, ensayistas, escritores, poetas, tanto del mundo artístico madrileño como del resto del Estado, especialmente de Cataluña. El denominador común de toda esta actividad se puede resumir con las palabras del propio Aurelio Biosca: “Nunca he considerado el arte como moda pasajera, porque lo importante y auténtico perdura”.

Observada desde la perspectiva actual lo más destacable de la trayectoria de la Galería Biosca es la amplia diversidad de las exposiciones y colaboraciones relacionadas con las mismas. Biosca, junto con otras galerías madrileñas, contribuye a cambiar el gusto y a abrirlo a horizontes más amplios. Su lugar en la historia del arte español se debe tanto a su papel de difusión cultural, como al de la renovación artística auspiciada por la seriedad y coherencia de la línea estética marcada por un nivel de calidad. Por ello, la consulta de los fondos de su archivo es imprescindible para la historia del arte español del siglo XX.

            Ángel Llorente Hernández y Silvia Biosca   

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Imagen de la fachada de la Galería Biosca